miércoles, 29 de febrero de 2012

Día 4: Trekking Cerro López

    A pesar de que la lluvia continúa en Bariloche, hemos decidido intentar el ascenso al Cerro López y hacer cumbre. Después de desayunar hemos ido a las oficinas de Parques Nacionales para rellenar el registro de trekking que es obligatorio para tener localizados a los excursionistas en caso de accidente y a continuación hemos tomado (no se dice coger en Argentinaaaa) el colectivo (jajajaja) nº10 en dirección a Colonia Suiza como hicimos ayer pero bajándonos antés, en el Arroyo López. En este punto arranca la ruta que está señalizada con marcas rojas en piedras y algunos árboles. Habíamos leído que se trata de una ruta de unos 7 km de ida más otros tantos de vuelta que se caracteriza por ser una travesía muy inclinada pero que recorre unos lugares preciosos, merecía la pena intentarlo.

     Hemos iniciado el ascenso paralelos al arroyo y por un bosque precioso. No llevábamos ni cinco minutos cuando de la nada ha aparecido una perrita negra muy simpática que ha decidido unirse a nuestra caminata. Poco después y de la misma forma se nos ha unido otro perrito negro que moviendo la cola nos ha saludado antes de incorporarse al camino. Ha sido muy agradable la ruta con su compañía pues parecían nuestros y han estado las 6 horas y media de trecho a nuestra vera haciéndonos el días más fácil. Hemos decidido bautizarlos como Negrita y López y se han quedado encantados cuando arriba en el refugio les hemos dado su premio: un trocito de bocadillo de jamón ibérico.

Con Negrita y López

Negrita y López en la puerta de la pastelería

     No ha parado de llover ni un solo minuto del día y aún llevando un buen equipo, hemos terminado calados entre el sudor y la lluvia. A mitad de camino nos hemos encontrado con un "chiringuito" llamado Roca Negra y al que se llega por una pista de tierra. Hemos ocntinuado subiendo y poco a poco le hemos ido ganando metros a la montaña mientras nos iba regalando vistas de los lagos cada vez más impresionantes.
Chiringuito de Roca Negra, a mitad de camino
Anita durante la ruta
Un alto en el camino, sobran las palabras

Agua y frío, los compañeros

    Por fin hemos logrado ver el refugio en todo lo alto de una arista y tras el cual se alzaba imponente la cumbre del Cerro López. Ha sido un trekking muy incómodo por el frío y la lluvia aunque todo ha merecido la pena. Llegar a un sitio así paso a paso te hace sentir enormemente feliz contigo mismo y por un momento te sientes capaz de llegar a cualquier meta, es muy gratificante. Teníamos los dos un poco de miedo por Anita, ya que no está muy acostumbrada a estos paseítos. Ella tenía la sensación de que me retrasaba mucho y yo la sensación de que quizás no fuera el día más indicado por las condiciones. Pero ha llegado al refugio con muy buen ritmo y reserva de fuerzas.







Juanillo en el refugio

Ana en el refugio

    Durante toda la ruta no nos hemos cruzado con ningún mochilero, y es que el día de perros no invitaba a nadie a subir a la montaña. De hecho.., por no estar no estaban ni los del refugio ya que al llegar lo hemos encontrado cerrado a cal y canto. Habían decidido bajar a Bariloche a por provisiones al imaginar que ningún loco subiría hoy. Una vez en el refugio y después de nuestro bocadillo,, hemos sopesado subir a la cumbre, pero las torrenteras ya corrían bastante y la lluvia arreciaba por lo que hemos echado mano de la sensatez y dado media vuelta. En la oficina de Parques Nacionales nos habían recomendado no tratar de coronar si había mucha agua por el peligro que suponía esa enorme pendiente en caso de resbalar.
Vista desde el Refugio López




    De vuelta y en compañía de Negrita y López hemos llegado caminando hasta la Colonia Suiza para tomar el bus de regreso a Bariloche. Estábamos empapados y con las manos arrecidas así que nos hemos dado un pequeño homenaje como merienda: chocolate caliente y brownie con dulce de leche y crema chantilly, una delicia para el paladar.





    Por supuesto nuestros perros han permanecido tumbados en la puerta de la pastelería y tras darles mil caricias por habernos hecho el viaje menos duro, hemos tomado el bus de regreso a Bariloche.

    Al llegar hemos recogido los billetes de bus para llegar a Puerto Madryn, que será nuestro próximo destino y hemos cenado en un restaurante italiano (Di Como) por recomendación del encargado de nuestro hotel. Podemos decir que se trata de uno de los mejores restaurantes italianos en los que hemos comido, todos los productos son preparados en el momento, hasta las pastas.

   En definitiva, hoy ha sido un gran día.










martes, 28 de febrero de 2012

Dia 3: Bariloche y Colonia Suiza

    Parece ser que hemos traido el mal tiempo a Bariloche pues hacía años que por estas frechas no hacía ni este frio ni esta lluvia... La mañana de hoy la hemos dedicado a conocer la ciudad de Bariloche y tratar de componer los días que nos quedan para cuadrar excursiones contratadas y escapadas por nuestra cuenta.

    La sensación que tienes aquí es la de un guiri en España pues tratan de venderte excursiones que siendo bonitas y algunas de ellas imprescindibles, resultan un poco "borreguiles" y sientes que haces lo que te quieren vender ellos. Por eso hemos decidido ignorar excursiones clásicas para poder hacer nuestro propio planing.
    Para hoy habíamos planeado subir al Cerro Otto al que se accede a través de un teleférico, con tan mala suerte que en el último momento, y después de organizar todo nuestro día, ha sido cancelado por los fuertes vientos, por lo que hemos tenido que buscar otra alternativa para no perder el día. Nos hemos decantado por visitar Colonia Suiza, supuestamente un poblado histórico a orillas del Lago Moreno, pero cuál ha sido nuestro chasco cuando al llegar, después de una hora en el bus urbano, nos hemos encontrado con uno más de los montajes turísticos, no había más que tiendas de souvenirs, puestos de artesanía y chocolates (hay una gran tradición de chocolate en Bariloche) y cafeterías o restaurantes. Después de esto, el día ha resultado un poco decepcionante, sobre todo a causa del mal tiempo que ha sido el culpable de nuestro repentino cambio de planes. Pero como a todo hay que sacarle el lado positivo, a cambio de esta mala suerte nos hemos llevado una imagen bellísima del lago mientras íbamos en el autobús.
Vista del Lago Nahuel Huapi desde el circuito chico
Un pájaro parecido a nuestro gorrión


Lago Moreno
Curiosas piedras talladas en los jardines de Colonia Suiza


Bandurrias a orillas del Lago Moreno
Muelle del Lago Moreno
Lago Moreno, Colonia Suiza
Anita en Lago Moreno

    Al volver de nuestro pequeño paseo hemos conocido a varios montañeros que volvían de sus respectivas rutas y han estado contándonos sitios que merecen la pena, como el Cerro López, que muy probablemente será el destino elegido para mañana.

    Y para finalizar el día, una cena estupenda en "La Fonda del Tío", un restaurante de comida casera que nos recomendó un chico de Bariloche que es propietario de un Hostel. Allí probamos el "matambre"(filete de ternera especiado que forma un rulo en cuyo centro se coloca huevo duro y se sirve cortado en rodajas a modo de fiambre), un guiso de ternera muy rico y el bife de chorizo. Uno de esos sitios a los que merece la pena ir.

lunes, 27 de febrero de 2012

Día 2: Volando a San Carlos de Bariloche

      Amanece en Buenos Aires y después de haber descansado poco debido a la juerga nocturna que los porteños deben tener justo en la calle del Hostel Parada, nos encaminamos al aeroparque Jorge Newbery en un taxi para coger el vuelo que nos llevará a Bariloche.
      Son las 9 de la mañana cuando llegamos y tras facturar las mochilas decidimos dar un paseo por los alrededores del aeropuerto. Delante del Newbery hay una especie de paseo a lo largo del increíble Rio de la Plata. Es impresionante ver la anchura del rio. Hay mucha vida alrededor, está lleno de parques y gente lanzando sus cañas desde el paseo. Allí conocimos a José, mientras pescaba una boga.


Vista del muelle



José con su boga


Pescadores

      Después de un par de horas y media llegamos a San Carlos de Bariloche, sobre las dos de la tarde. Nada más entrar en la sala de recogida de equipajes vimos un letrero enorme que anunciaba la prohibición de introducir en la región productos cárnicos crudos o carnes con hueso para evitar la entrada de enfermedades animales. Oh Oh.., en ese momento vimos como nuestras reservas de embutidos ibéricos podían terminar su viaje en el mostrador de aquella chica de bata blanca que hacía pasar las maletas por un detector de productos orgánicos. Tuvimos suerte pues al llegar nuestro turno, sólo nos hizo pasar por el detector el equipaje de mano por lo que nuestro cerdo ibérico sigue a día de hoy con nosotros en las mochilas. Llegamos al hotel con tiempo justo para comer algo rápido y recopilar información para organizar nuestras rutas de los siguientes días. Paseando por la plaza de la ciudad nos topamos con un “ecoencuentro”, una concentración de ecologistas reivindicando una Patagonia sostenible. Para ello habían organizado actividades como cuentacuentos, proyecciones de documentales y hasta actuaciones musicales.

Ecoencuentro
Anita en el centro cívico de Bariloche
Iglú de bambú y perrito vagabundo


      Bariloche se encuentra a orillas del Lago Nahuel Huapi, uno de los que conforma el grupo  que da nombre a la región (Región de los Siete Lagos). Está rodeada de enormes sierras que ahora en verano hacen las delicias de los aficionados al trekking y en invierno se convierte en una de las mecas del esquí.

Vistas del Lago Nahuel Huapi
      Dedicamos la tarde a pasear y llama la atención la cantidad de oferta turística, en algunos casos llega a ser agobiante. Otra cosa que nos sorprendió es la cantidad de perros vagabundos que hay, forman manadas que van recorriendo la ciudad en busca de gente que les ofrezca una caricia o algo de comida. Es un poco triste pero parecen estar bien, hasta alguno tiene algo de tripilla.
      Después de recoger toda la información en la oficina de turismo volvimos al Hotel 7 Lagos para caer rendidos en la camita.

¡¡Hasta mañana!!














domingo, 26 de febrero de 2012

Día 1: Llegada a Buenos Aires

    Despúes de doce horas de avión llegamos a nuestro destino. Tras retirar el equipaje, pasamos el control de acceso donde te sellan el pasaporte y entregas el formulario que te dan a rellenar en el avión. Hemos de decir que estábamos un poco asustados pues el pasaporte de Ana estaba roto y ya en España nos avisaron de que podíamos tener algún problema de acceso al país, pero afortunadamente no pasó nada y las amables señoritas de inmigración nos desearon una feliz estancia.

    Nada más salir de la zona de desembarque te ofertan taxis, buses y remises para llevarte a tu destino. Lo de los remises es algo curioso que funciona muy bien. Se trata de unos coches con cuyos conductores pactas el precio de antemano, sin depender de atascos o taxímetros por lo que te da la seguridad de que no van a darte mil vueltas hasta tu hotel para cobrar más. Por eso elegimos un remise que nos trasladaría hasta nuestro hotel, situado en la Avda. de Rivadavia, en pleno centro de la ciudad porteña.

    Con las piernas algo entumecidas salimos del aeropuerto y pudimos, al fin, respirar el aire húmedo de la capital argentina
   
    Ramón, el amable conductor del remise nos llevó hasta nuestro hotel mientras nos contaba anécdotas y cosas curiosas de la capital y los alrededores. Nos aconsejó algunas excursiones para hacer durante nuestros días en Buenos Aires, como visitar San Antonio de Areco y la excursión de El Tigre (Helen, nos acordamos de lo que me contó Fernando sobre el paseo en barca del río Paraná porque se trata de esta excursión) Aprovechó también para darnos su tarjeta en la que te organizaba desde tu traslado al aeropuerto hasta un espectáculo de tango o una jornada de shopping por la capital, todo un negociante.

Por fin "arribamos" al Hotel Parada, un edificio antiguo bastante curioso con habitaciones limpias y sencillas. Parecía una corrala antigua, con un patio central al que daban todos los cuartos.



                                Patio central



Vista de la puerta de la cafetería



                                                  La camita

      Y, por fin: ¡A dormir!

            Besos a todos.

Aterrizando

        ¡¡Ya hemos llegado!! ¡¡Pues sí, tras muchas horas de vuelo, unos pocos controles de aduana y demás, ya estamos en Argentina!! Tuvimos la idea de hacer este blog para que todos pudieseis leer nuestras andanzas por estas tierras que Dios puso aquí, en el quinto pino exactamente. Poco a poco intentaremos hacer crónica de todo lo que vemos, comemos, sentimos y vivimos en esta aventura de viaje. Sé que muchas veces resultaremos aburridos así que os damos permiso para cerrar la pestañita del blog cuando os apetezca, jajajaja. Queremos que sea una forma más de estar en contacto con todos vosotros así que queremos y necesitamos vuestros comentarios.
          En fin, ahora mismo volamos de Buenos Aires a San Carlos de Bariloche en nuestro segundo día de viaje. No hemos tenido tiempo para hacer la primera entrada de blog así que, sirvan estas líneas de presentación.  Ahora que Anita está dormida, aprovecharé para ponerme un poco sentimentaloide :
          Estas páginas que leeréis de aquí en adelante, están dedicadas a quienes más nos quieren y a quienes más queremos:
-          A nuestros papás y mamás: Por cuidarnos siempre, sin descansos ni tiempos muertos; por querernos tal como somos y sin pedir nada a cambio. Por habernos dado la oportunidad de elegir lo que somos, de cumplir nuestros sueños, de apoyar nuestras carreras…nuestras laaaaargas carreras…y por supuesto por ESTE REGALO. Gracias, en fin, por hacer de nosotros todo lo que somos.
-          A nuestros hermanos y adoptados : Luís y Carol, Rocío y Nono, Mary Flush y Xavi y a Charlie. Por todas las confidencias, las coberturas anti-broncas de padres, los apoyos infinitos, las aficiones compartidas y los secretos guardados. No sabéis lo que os echamos de menos…
-          A Tango y Mora, porque nuestros peludos amigos han estado a nuestro lado cuando ni nosotros mismos nos soportábamos, escuderos fieles. Por estar siempre ahí, con vuestras miradas perrunas, por apoyar vuestra cabezas en nuestra pierna cuando estábamos jodidos, por esa fidelidad pura, eterna y completa. Sois los mejores perros del mundo, gracias por elegirnos como amigos.
-          A familia y amigos: todos indispensables, piezas insustituibles del puzzle de todo esto. Nos habría encantado poder meteros a todos en la mochila…pero ya sabéis cómo es esta gente de Iberia…

Ana sigue durmiendo y sobrevolamos algún lugar de Argentina….os esperamos en esta aventura…bienvenidos a “dosmochilas”
Besos y abrazos para todos