Después de descansar unas horas de tanto bus amanecimos en
el América del Sur. Se trata de un hostel que más bien parece un hotel, con un
personal muy amable, buena limpieza y un gran desayuno del que hemos dado buena
cuenta.
Con energías renovadas hemos cogido un bus que nos ha
llevado al barrio de La Recoleta. Subirse en un bus urbano en Buenos Aires es
toda una experiencia, debido al tráfico y la manera de conducir de los
porteños, un tanto agresiva.
Nuestra primera visita del día ha sido a la Parroquia del
Pilar, un templo pequeño pero muy bonito con algunas tallas del siglo XVIII y
otras del 2005 (Madre Teresa de Calcuta).
Después de esta parada nos hemos encaminado hacia el popular
cementerio de La Recoleta, lugar donde descansan en impresionantes mausoleos
multitud de personalidades como Evita Perón o el Sr. Pellegrini, primer
presidente de la nación.
El camposanto de cuatro hectáreas se encuentra abarrotado de
panteones, de todos los tamaños, estilos…Por ello el Cementerio de La Recoleta
es un referente en lo que a arquitectura
fúnebre se refiere.
| Mausoleo de Carlos Pellegrini |
| Detalle del panteón de Eva Perón |
Tras un paseo para contemplar este curioso lugar nos hemos
dirigido hacia Avenida Del Libertador, un impresionante paseo con numerosas
zonas verdes, carril bici, zonas donde practicar deporte. Por aquí hemos
encontrado el Museo Nacional de Bellas Artes, el Palais de Glace, la Biblioteca
Nacional, el Museo Nacional de Arte Decorativo o la Plaza de las Naciones
Unidas.
En esta avenida nos hemos detenido para visitar un jardín
japonés. Una vez dentro es como si te trasladaras al mismísimo país nipón. Está
lleno de azaleas, magnolios, prunus y una pequeña muestra de bonsáis. Todas las
construcciones dentro del jardín son de estilo japonés, así como el lago
central, en el que además de puentes de tipo oriental hemos encontrado un
pequeño criadero de carpas de colores.
Después de nuestro momento zen caminamos por la Avenida
Sarmiento, bordeando el parque zoológico
hasta la Avenida Santa Fé. Una vez pasado el zoo hemos entrado en el Jardín
Botánico de Carlos Thays, un paisajista francés afincado en Buenos Aires que
diseñó con mucho gusto parte de los jardines de la ciudad.
Entre invernaderos acristalados de principios del siglo XX y
fuentes de estilo francés hemos almorzado un Super Pancho (o como nosotros lo
conocemos, perrito caliente). Y ya con la tripa llena continuamos hasta Avenida
Santa Fé, donde hemos pasado el resto de la tarde recorriendo sus aceras
abarrotadas de gente y comercios.
Con las piernas un poco cargadas después de la caminata (las
distancias en Buenos Aires parecen interminables) hemos tomado el bus de
regreso hacia nuestro hostel, donde nos hemos preparado una ensalada bien
fresquita que nos ha devuelto a la vida.
Mañana visitaremos La Boca. Os seguiremos contando.
Un beso fuerte.
| Papá,podrías haberte venido con nosotros, jejejeje |
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