viernes, 23 de marzo de 2012

Días 24 y 25: San Antonio de Areco


Llegamos a Buenos Aires a las 9:45, con casi dos horas de retraso. Y no contentos con las 14 horas de bus que llevábamos puestas, decidimos subirnos en otro con destino San Antonio de Areco, un pueblo de unos 20000 habitantes a dos horas de la capital, famoso en todo el país por sus artesanos, de mucho prestigio y calidad.

Una vez allí, derechitos a Alma de Proa, la coqueta posada donde nos alojamos. Llegamos acompañados de Juan Carlos y José, dos simpáticos canarios con los que coincidimos en la estación de bus de San Antonio. Allí nos esperaba Magda, la encargada, quien después de acomodarnos nos dio algunos consejitos sobre los artesanos a visitar y los lugares más representativos del pueblo.








Una duchita fría (el calor en este sitio es sofocante) y a comer algo a El Tokio, un viejo boliche con solera donde sirven un delicioso sándwich vegetal y un buen entrecot.
El Tokio



La Esquina de Merti, otra antigua pulpería
Con Juan Carlos y Pepe, nuestros amigos canarios. Nos invitaron a comer
Después de una buena comida y un delicioso helado de tramontana volvimos a la posada para recoger las bicis que gratuitamente nos prestaron para recorrer el pueblo.

Estábamos viendo talleres de platería cuando nos sorprendieron los truenos y relámpagos, preludio de una fuerte tormenta que decidió descansar sobre San Antonio, calándonos hasta los huesos. El cielo se volvió negro y la actividad de la calle cesó.

A la mañana siguiente el cielo seguía encapotado pero Magda nos dio los buenos días con un estupendo desayuno, digno de mención.


Sin lluvia y con otro ánimo retomamos las bicis, recorriendo poquito a poco la mayoría de los talleres de artesanía que hay en la ciudad: plateros, talabarteros, sogueros (artesanos que tejen con tientos, finos hilos de piel de potro o vaca, aparejos para caballos, cabos de cuchillos, fustas, etc).

Hemos visto auténticas joyas, obras de arte al alcance de muy pocos. Es increíble la maestría de estos artesanos.

De este pueblo han salido muchos bastones para los presidentes nacionales, preciosos cuchillos de coleccionista, hebillas, yuntas (típica hebilla articulada), rastras (típico ornamento para los cintos gauchos), todo tipo de objetos de cuero crudo…
Taller de soguero
De los muchos motivos que decoran estas piezas los más tradicionales son: la estrella federal, la cruz pampa, la flor de lis, el trébol de cuatro hojas o las plumas de ñandú.

Los precios se salen de nuestras posibilidades, si bien lo valía, debido al fino trabajo de estos profesionales.

Nos ha sorprendido gratamente que la mayoría de los artistas son jóvenes que te explican con gusto el proceso de elaboración de sus creaciones. Es una pena que en España este tipo de trabajos artesanos se estén perdiendo.
Trabajo de talabartero

Después de devolver las bicis y cargar el petate, de vuelta a nuestro segundo hogar: el bus. Esta vez (y será la última) de camino a Buenos Aires.

Y aquí estamos, en el Hostel América del Sur, en pleno barrio de San Telmo, cuna del tango.

¡Buenas noches familia!

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