Llegamos a Buenos Aires a las 9:45, con casi dos horas de retraso. Y no contentos con las 14 horas de bus que llevábamos puestas, decidimos subirnos en otro con destino San Antonio de Areco, un pueblo de unos 20000 habitantes a dos horas de la capital, famoso en todo el país por sus artesanos, de mucho prestigio y calidad.
Una vez allí, derechitos a Alma de Proa, la coqueta posada
donde nos alojamos. Llegamos acompañados de Juan Carlos y José, dos simpáticos
canarios con los que coincidimos en la estación de bus de San Antonio. Allí nos
esperaba Magda, la encargada, quien después de acomodarnos nos dio algunos
consejitos sobre los artesanos a visitar y los lugares más representativos del
pueblo.
Una duchita fría (el calor en este sitio es sofocante) y a
comer algo a El Tokio, un viejo boliche con solera donde sirven un delicioso
sándwich vegetal y un buen entrecot.
| El Tokio |
| La Esquina de Merti, otra antigua pulpería |
| Con Juan Carlos y Pepe, nuestros amigos canarios. Nos invitaron a comer |
Después de una buena
comida y un delicioso helado de tramontana volvimos a la posada para recoger
las bicis que gratuitamente nos prestaron para recorrer el pueblo.
Estábamos viendo talleres de platería cuando nos
sorprendieron los truenos y relámpagos, preludio de una fuerte tormenta que
decidió descansar sobre San Antonio, calándonos hasta los huesos. El cielo se
volvió negro y la actividad de la calle cesó.
A la mañana siguiente el cielo seguía encapotado pero Magda
nos dio los buenos días con un estupendo desayuno, digno de mención.
Sin lluvia y con otro ánimo retomamos las bicis, recorriendo
poquito a poco la mayoría de los talleres de artesanía que hay en la ciudad:
plateros, talabarteros, sogueros (artesanos que tejen con tientos, finos hilos
de piel de potro o vaca, aparejos para caballos, cabos de cuchillos, fustas,
etc).
Hemos visto auténticas joyas, obras de arte al alcance de
muy pocos. Es increíble la maestría de estos artesanos.
De este pueblo han salido muchos bastones para los
presidentes nacionales, preciosos cuchillos de coleccionista, hebillas, yuntas
(típica hebilla articulada), rastras (típico ornamento para los cintos
gauchos), todo tipo de objetos de cuero crudo…
| Taller de soguero |
De los muchos motivos que decoran estas piezas los más
tradicionales son: la estrella federal, la cruz pampa, la flor de lis, el
trébol de cuatro hojas o las plumas de ñandú.
Los precios se salen de nuestras posibilidades, si bien lo
valía, debido al fino trabajo de estos profesionales.
Nos ha sorprendido gratamente que la mayoría de los artistas
son jóvenes que te explican con gusto el proceso de elaboración de sus
creaciones. Es una pena que en España este tipo de trabajos artesanos se estén
perdiendo.
| Trabajo de talabartero |
Después de devolver las bicis y cargar el petate, de vuelta
a nuestro segundo hogar: el bus. Esta vez (y será la última) de camino a Buenos
Aires.
Y aquí estamos, en el Hostel América del Sur, en pleno
barrio de San Telmo, cuna del tango.
¡Buenas noches familia!
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