lunes, 5 de marzo de 2012

Día 8: Punta Tombo

     Después de la aventura animal de ayer hoy nos hemos decantado por visitar Punta Tombo, a unos 200km. de Puerto Madryn. Allí se encuentra la mayor colonia del mundo de pingüino de Magallanes, que como explicamos ayer debe su nombre al portugués que los describió por primera vez, los bautizó como Pájaro bobo por su incapacidad para volar, ya que sus alas han evolucionado hasta convertirse en aletas.
     En esta época del año, los adultos se encuentran en plena muda de su pluma, por eso aparentan estar gordos, porque la pluma nueva empuja la vieja haciendo que parezcan más voluminosos.
     Los pichones de este año se encuentran mudando el plumón por el plumaje juvenil, los diferenciaréis por ser de un color grisáceo en vez de negro como los adultos y por carecer de la banda negra del pecho que diferencia a esta especie del resto.
     Una de las características de estas aves es su mecanismo para eliminar la sal. Cuando los niveles salinos son muy altos en sangre se activa un mecanismo por el cual, mediante una glándula situada en la cabeza, drenan la sal por unos conductos hasta unos orificios situados en las fosas nasales. Se expulsa en forma de gotas mediante sacudidas de la cabeza.
     La reserva de Punta Tombo pertenecía a una familia de origen español que la cedió al gobierno argentino a cambio de dos condiciones: La conservación de los animales y la concesión del único restaurante situado en su interior.
     Tras pagar la entrada a la reserva (25 pesos argentinos), nos dirigimos hacia el sendero, delimitado con piedras blancas y de 1,5 km. Aproximadamente,  por el que se recorre la pingüinera. Antes de entrar te explican las normas, que consisten básicamente en no tocar a los animales, no darles comida ni acercarte a ellos demasiado.
     Fuimos caminando por el recorrido y la verdad, en este caso sobran las palabras, es mejor mostrar las imágenes.



Pichón
¡ Quiero volaaaaaaar !

     Además de pingüinos hemos visto otras especies como martinetas y guanacos, un tipo de camello que se ve con mucha frecuencia por la zona. Tal es la adaptación de este camélido a la falta de agua que ha logrado ser capaz de beber agua salada.
Martineta


Guanaco
     Durante la jornada coincidimos con nuestros amigos italianos, Juan y Marta, a los que además se sumaron una pareja de argentinos que viven en Buenos Aires y se encuentran de vacaciones aquí, Florencia y Javier.
     De vuelta en el hostel decidimos culminar el día con una parrilla argentina en La Estela. Una cena a base de vacío, asado, morcilla, chorizo criollo, tripa gorda, chinchulines, salchicha parrilera y riñoncitos. Todo acompañado de papas fritas y ensalada para desengrasar, jajaja.

Cenorrio argentino
     Después de la cena y un paseíto nocturno, volvimos a El Gualicho para descansar y buscar nuestro próximo alojamiento en El Calafate. Resultó curioso porque Marta y Juan, los italianos, también tenían pensado salir para allá el mismo día que nosotros por lo que decidimos pasar esos días juntos en el mismo hostel.


1 comentario:

  1. SON PRECIOSOS!!!!! aaayyy... qué bonitos!! estais disfrutando como enanos eh?? Teneis buen color y todo! Dice Pura que estais muy guapos y le han encantado todas las fotos ; )

    Un beso enorme!

    PD: seguro que el pichón no cabe en la mochila?? jop

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